martes, 12 de septiembre de 2017

Artículo de Opinion. Infobae. la Diada del 11 de septiembre. http://www.infobae.com/opinion/2017/09/10/la-diada-del-11-de-septiembre/ http://www.elcomercial.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=233599:la-diada-del-11-de-septiembre&catid=58&Itemid=59


La Diada del 11 de septiembre

El 11 de septiembre es una fecha muy cara para el pueblo catalán. No es una fecha trágica, por cierto, ya que los catalanes hemos sabido, a lo largo de nuestra rica y azarosa historia, convertir el infortunio en oportunidad para la afirmación, orgullosa y soberana, de nuestra propia patria. Pero si no hay tragedia en aquella fecha del año 1714, tampoco conmemoramos, ese día, un hecho feliz,  sino el hito fundacional de la pérdida de nuestra libertad que, paradójicamente, ha venido reafirmando, crecientemente, la identidad catalana y su exigencia de verdadera y definitiva independencia.


La expresión "Diada"  resultará extraña para muchos,  ya que poco se conoce de Catalunya. Este país, como todo territorio europeo, tuvo sus idas y vueltas. Sus primeros colonos se fueron aglutinando con otras culturas e hicieron nacer una nueva identidad. Catalunya fue el lugar de asentamiento griego desde el siglo VI antes de Cristo; luego fue puerto romano hasta que en el siglo IX, de la mano Carolingia, se conforma la organización feudal franca que, a fines del mismo siglo, fundará la organización nacional catalana que regirá  los destinos del país durante cinco siglos. 


El  rey Martín el Humano no tuvo descendencia y a ello se debió que una rama castellana se introdujera en Catalunya. No obstante, siguieron vigentes las leyes que se habían promulgado y las instituciones parlamentarias catalanas que, junto al idioma propio, ya constituían  las específicas señas de identidad de un pueblo y de una nación.


La historia siguió su curso y, al cabo de varias revueltas protagonizadas por soberanos absolutistas, el pueblo catalán fue consolidando paulatinamente su personalidad y su idiosincrasia, tan diferentes de sus pueblos vecinos como para que Catalunya fuera considerada una presencia extranjera en suelo español. Por ello, el pueblo catalán no participó  de la conquista y colonización en América. Esto significa, entre otras cosas, que está exento de responsabilidad por aquella barbarie que  se ensañó con los pueblos originarios, desde el río Bravo a la Patagonia.


España nunca cejó en su afán uniformador y en su voluntad anexionista. En 1714, Catalunya resistíó frente a Felipe V y reconocó a Carlos de Austria como soberano, lo cual dio origen a la agresión militar española. Durante ocho meses, en 1714, Barcelona, la heroica capital de un pueblo que no renunciaba a su soberanía, fue asediada por una alianza de tropas castellanas y francesas. Y así, el 11 de septiembre de ese año, Barcelona cayó en manos de España. Inglaterra y Carlos de Austria, aliados naturales de Catalunya, no se hicieron presentes en el teatro de operaciones y el pueblo catalán fue abandonado a su suerte. La  Diada, es decir, la digna y justa lucha de Catalunya por su soberanía, es recordada, a partir de esa fecha, como el hito político fundacional del país catalán moderno.


Esta sucinta historia demuestra que la identidad catalana ha nacido al cabo de un proceso histórico de más de 1200 años, de los cuales sólo casi 300 se vivieron  bajo el dominio foráneo. 


Desde el Siglo XIX, con el renacimiento catalán, ha venido cobrando fuerza el sentimiento nacional nunca acallado y siempre latente. Este proceso de afirmación, se ha dinamizado crecientemente debido a varias causas, entre las cuales  la hartura de los catalanes ante la arbitraria y humillante discriminación  a que se ve frecuentemente sometido por parte del poder central español, ha jugado un papel no menor. Los reiterados agravios ante el uso de nuestro idioma nacional se inscriben en esa línea de conducta centralista y antidemocrática.  


Hoy en día,  hasta políticos de la Unión Europea han pensado en la posibilidad de una Catalunya independiente.  No hace mucho que el  ex presidente  de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, admitió,  por primera vez, que: "... en el caso hipotético de una secesión de Catalunya, la solución se tendría que encontrar y negociar en el marco legal internacional".  Se trata de una afirmación pletórica de sentido común y que rinde culto a la virtud del respeto hacia un pueblo que lo merece por el solo hecho de que reclama su derecho a existir soberanamente desde hace siglos. Es un avance en un mundo que igualmente avanza hacia el reconocimiento creciente de la singularidad cultural de pueblos y naciones. 


Y no es sólo Catalunya. Es también, por caso, Quebec, con el reclamo francófono hacia el poder central de Canadá; es, asimismo, Escocia, que camina  en pos de iguales objetivos independentistas. Catalunya quiere recobrar las libertades y la personería jurídico-estatal propia que alguna vez tuvo  y que mostrará al mundo que hay una cultura milenaria que enriquece a la humanidad con su aporte original específico.

sábado, 5 de agosto de 2017

Artículo opinión. Perfil. negación, posverdad y violencia. (http://www.perfil.com/columnistas/negacion-posverdad-y-violencia.phtml)

Negación, posverdad y violencia

Al enseñar a mis alumnos los mecanismos de defensa, suelo comenzar por el básico: la negación, el decir “no”.  Lo vemos en el caso de un niño que está solo en la habitación y sus  padres le preguntan, luego de ver agua en el piso y el vaso roto: “¿Vos tiraste el agua?”. El niño dice: “No”.

Es un mecanismo sencillo, básico, que muestra cómo con un poco de esfuerzo se puede vencer a la resistencia. Pero sucede con frecuencia que el negador, al enfrentarse con la realidad negada, se transforma en violento. Porque esa antigua negación le produce un displacer  al que su estructura psíquica no quiere enfrentarse.

En Cataluña se vive desde  hace cinco años  un  proceso signado por el reclamo de un referéndum que es constantemente negado por el Estado central. El Gobierno Autónomo Catalán puso fecha para ese referéndum: el 1º de octubre. El resultado ha sido que el Gobierno Central choca con una realidad que no puede modificar. Su respuesta, entonces, es la violencia institucional: amenazas judiciales, controles económicos, anuncios de más controles, judicialización del conflicto político. Esto significa que, como no pueden resolver el conflicto, lo niegan. Como el niño del ejemplo, sólo atinan a decir no.

A esto se suma que salió a la luz un documental que muestra el manejo de fondos del Estado para el armado de campañas sucias, de lo cual se pretende inculpar a los independentistas: “las cloacas de interior”, donde se muestra cómo sistemáticamente el Estado es usado para difamar y armar causas judiciales.

Si bien se mira, se trata de un caso de “posverdad”, porque sobre la negación de la realidad se arma una verdad paralela que, en realidad, no es verdad sino una narración artificial con la que el Estado central se enfrenta a lo inevitable. En este contexto, se acerca el 1º de octubre.

En Argentina cuesta entender de qué hablamos cuando hablamos de un referéndum de autodeterminación para una Nación histórica que no tiene Estado desde hace un poco más de 300 años, y se lo entiende como si Jujuy o Corrientes hicieran ese planteo. Nada más errado que ese análisis.

En verdad, el tema de la independencia de Cataluña se asemeja más a la reivindicación de los pueblos originarios de América, ya que el catalán es un pueblo preconstitucional y dueño de las tierras donde vive ancestralmente.

Cataluña es una Nación de más de mil años de existencia que perdió su autogobierno hace 300 años.

Otra confusión surge cuando se compara el reclamo con el de los isleños actuales de las islas Malvinas. No es lo mismo, porque los catalanes milenariamente estuvieron en esas tierras, con leyes propias, idioma e instituciones de gobierno propias.

Las Malvinas fueron invadidas y usurpadas en 1833, habiendo pobladores argentinos y habiendo reconocido en el tratado de 1825 Inglaterra a la Argentina como Nación y sus territorios heredados.
Por ello, volviendo a la comparación entre la negación y el referéndum, es necesario captar la justa dimensión del conflicto para poder resolverlo. En la psiquis humana lo que no se resuelve vuelve de otra forma generando perturbación psíquica personal o malestar social, y el retorno del conflicto negado, como vimos, no es buen camino porque significa aferrarse a una negación contra toda lógica y contra toda razón.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Entrevista sobre ley catalunya exterior. http://www.gxi.cat/09-11-16-el-parlament-rellanca-el-registre-de-catalans-a-fora-el-punt-avui

http://www.gxi.cat/09-11-16-el-parlament-rellanca-el-registre-de-catalans-a-fora-el-punt-avui

Entrevistas. http://www.acn.cat/component/zoo/tag/acn/Josep%20Carles%20Puig%20B%C3%B3o

Casal de Catalunya. Zona Sec. http://zonasec.cat/des-de-buenos-aires/

gener 29, 2013
Des de Buenos Aires
Des de l’altre costat de l’Atlàntic, tenim una sensació estranya després que sortís com finalment va sortir la declaració de sobirania. Ens ha deixat un gust semblant al d’un caramel que, tot i que al començament és dolç, al final deixa una essència amarga. I, aquest toc amarg molesta a la dolçor de la primera mossegada.

Des del Casal de Catalunya de Buenos Aires, el més antic del món, estàvem molt il·lusionats que sortiria ben aviat una declaració que ens posicionés amb l’anhel de lluitar per una consulta en què definim què volem ser i com volem viure.
Hem d’admetre que ens va deixat perplexes el purisme de la CUP. Crèiem que en un moment on el que es discuteix és el poder per exercir el dret a decidir, dret democràtic per excel·lència, i amb Madrid pressionant perquè seguim fent el que vol, no podem caure en aquestes temptacions. I d’això es tracta. De poder decidir. Volem una llei nova on siguem adults per decidir sobre els nostres interessos, la nostra economia, la nostra educació i tot això des de la nostra història i tarannà.
D’altra banda, la votació va ajudar a prendre consciència que el PSC és una filial de Madrid. Les  referències constants a la legalitat són una excusa per no assumir que volen seguir amb Espanya. El es que percep és que no podran frenar a les seves bases i que la decisió aviat els portarà una divisió interna perquè a les bases socialistes hi ha catalans que pensen en clau sobiranista.
Per concloure vull tornar al gust dolç del començament. Es va aconseguir votar afirmativament la declaració sobiranista. Ara ens queda ajudar empentar la classe política. Cal que els dirigents deixin al marge els seus interessos i pensin més en Catalunya com a nació. Cal que es posin d’acord i s’aconsegueixi, efectivament, la consulta.
Josep Puig BóoPresident Casal de Catalunya de Buenos Aires